Author: Angélica
•11:52 a. m.

Mi nueva paciente era una mujer que rodeaba los treinta años y declaraba en forma escandalosa no recordar absolutamente nada de lo que había hecho el día anterior. Yo la escuchaba atentamente, cuando aparecía por el costado de una gaveta una gata blanca, tipo angora. Era tan hermosa, que toda la conversación y la angustia de la mujer que tenía enfrente, desaparecían, porque sólo podía concentrarme en los movimientos sinuosos del animal.
Author: Angélica
•6:48 a. m.
Como no todo es tragedia en la vida, mi querido yo onírico me regaló el siguiente sueño:
O. tenía fecha de llegada a Santiago de Chile y yo no cabía en mí misma de la felicidad. Hablaba con mi hermana y le proponía que el encuentro se produjese en un concierto. ¿De quién? Moya; en mi sueño, yo estaba en el recinto exterior, prácticamente haciendo fila para entrar. Me sentía muy ansiosa de pensar que en cualquier minuto él estaría ahí, conmigo.
En el intertanto de la espera, se acercaban a mí varias personas a las que no reconozco. Me hablaban de planes futuros, de sueños, de esperanzas. Me hablaban sin descanso, sin dar tregua para que yo contestase.
De pronto se acercaba J., el novio de mi hermana y me decía: "Está aquí, acaba de llegar". Yo cruzaba la calle, muy despacio, como saboreando los segundos. Lo veía ante mí y nos abrazábamos muy fuerte. Entonces le preguntaba: "¿estoy soñando?". Y él respondía: "sí, pero no despiertes antes del concierto, por favor".
Yo seguía haciendo la fila mientras mi hermana y mi cuñado hablaban con O. Los veía reír y hacer muecas, pero no escuchaba su charla. Luego, O. entraba al concierto y yo le preguntaba a mi hermana qué le había parecido. Y ella que me contestaba: "es raro él, pero tiene algo que es súper bueno. Es excelente para ir a un concierto musical".