•6:48 a. m.
Como no todo es tragedia en la vida, mi querido yo onírico me regaló el siguiente sueño:
O. tenía fecha de llegada a Santiago de Chile y yo no cabía en mí misma de la felicidad. Hablaba con mi hermana y le proponía que el encuentro se produjese en un concierto. ¿De quién? Moya; en mi sueño, yo estaba en el recinto exterior, prácticamente haciendo fila para entrar. Me sentía muy ansiosa de pensar que en cualquier minuto él estaría ahí, conmigo.
En el intertanto de la espera, se acercaban a mí varias personas a las que no reconozco. Me hablaban de planes futuros, de sueños, de esperanzas. Me hablaban sin descanso, sin dar tregua para que yo contestase.
De pronto se acercaba J., el novio de mi hermana y me decía: "Está aquí, acaba de llegar". Yo cruzaba la calle, muy despacio, como saboreando los segundos. Lo veía ante mí y nos abrazábamos muy fuerte. Entonces le preguntaba: "¿estoy soñando?". Y él respondía: "sí, pero no despiertes antes del concierto, por favor".
Yo seguía haciendo la fila mientras mi hermana y mi cuñado hablaban con O. Los veía reír y hacer muecas, pero no escuchaba su charla. Luego, O. entraba al concierto y yo le preguntaba a mi hermana qué le había parecido. Y ella que me contestaba: "es raro él, pero tiene algo que es súper bueno. Es excelente para ir a un concierto musical".
O. tenía fecha de llegada a Santiago de Chile y yo no cabía en mí misma de la felicidad. Hablaba con mi hermana y le proponía que el encuentro se produjese en un concierto. ¿De quién? Moya; en mi sueño, yo estaba en el recinto exterior, prácticamente haciendo fila para entrar. Me sentía muy ansiosa de pensar que en cualquier minuto él estaría ahí, conmigo.
En el intertanto de la espera, se acercaban a mí varias personas a las que no reconozco. Me hablaban de planes futuros, de sueños, de esperanzas. Me hablaban sin descanso, sin dar tregua para que yo contestase.
De pronto se acercaba J., el novio de mi hermana y me decía: "Está aquí, acaba de llegar". Yo cruzaba la calle, muy despacio, como saboreando los segundos. Lo veía ante mí y nos abrazábamos muy fuerte. Entonces le preguntaba: "¿estoy soñando?". Y él respondía: "sí, pero no despiertes antes del concierto, por favor".
Yo seguía haciendo la fila mientras mi hermana y mi cuñado hablaban con O. Los veía reír y hacer muecas, pero no escuchaba su charla. Luego, O. entraba al concierto y yo le preguntaba a mi hermana qué le había parecido. Y ella que me contestaba: "es raro él, pero tiene algo que es súper bueno. Es excelente para ir a un concierto musical".
eros,
prospectivo
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3 comentarios:
Verdaderamente un regalo. Buenos augurios...
¡Por el encuentro!
Saludos.
Ojalá que oigan los dioses invisibles e incomovibles, en todo caso. O, como diría mi cara Rosina con su acento castellano: "quien no se consuela es porque no quiere".
Zune: Gracias!
O: sí que oyen...