Author: Angélica
•8:00 p. m.

Al principio lo veía mirar. Luego, yo era él y caminaba por una costanera durante el crepúsculo.

Una neblina que amenazaba volverse densa, impedía ver fielmente el contorno de las formas. Sé que llevaba puesto un gamulán negro hasta los pies, que tenía las espaldas anchas y que era moreno. Tal vez usaba lentes, tal vez los subía con el dedo medio de la mano izquierda. No estoy segura.

Caminaba entre la neblina con paso lento, pesado. Sin rumbo, sin prisas, sin conmociones o pensamientos fijos.

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2 comentarios:

On 12:16 p. m., octubre 05, 2009 , José Ángel Corona dijo...

y quien fuera aquel cuerpo etéreo hecho de sueños para caminar, andar por ahí.

Un gusto que comparta tus visiones.

Nos vemos!

 
On 6:45 a. m., noviembre 21, 2009 , Alejandra Vahos dijo...

Mirar sin mirar, la lentitud de los sueños asombra, y resulta como una suerte de caos fundamental. Los sueños nos ayudan a trascender.
Saludos Angelica.