•6:32 p. m.
El chico, en cuestión, no debía tener más de 10 años, y sus ojos eran fascinantemente bellos... color miel.
En el sueño, él intentaba convencerme de que era una estupidez sentir verguenza ante otras personas, pero yo no lograba superar el temor. Sólo lo abrazaba en privado, sintiéndome culpable por sentirme tan atraída ante un niño.
Deambulábamos, mucha gente y yo, por un hospital-colegio. Yo enfermaba y mis padres venían a verme, entonces yo le pedía a mi amante que no me tomara la mano. Él salía del cuarto enojado, enojado como se enojan los niños, digamos.
Luego lo encontraba solo y, al intentar hablar con él, recibía gritos de reproche, insultos. Le explicaba que no era que no lo quisiese, sino que me incomodaba demasiado el ser tanto mayor que él. "Eres... -le decía titubeante- eres un niño, solamente".
Él se colgaba de mi cuello y yo lo abrazaba. Quería darle un beso, pero en ese momento algo en la escena se tornaba "demasiado". Había una tensión sexual que él no lograba soportar, me sentía como si estuviese a punto de violarlo y eso me hacía alejarme, horrorizada, caminando hacia atrás y sintiendo su rechazo, su miedo. Sus ojos de miel destilaban lágrimas dulces, infantiles, y de su boca la frase: "sólo soy un niño... ".
En el sueño, él intentaba convencerme de que era una estupidez sentir verguenza ante otras personas, pero yo no lograba superar el temor. Sólo lo abrazaba en privado, sintiéndome culpable por sentirme tan atraída ante un niño.
Deambulábamos, mucha gente y yo, por un hospital-colegio. Yo enfermaba y mis padres venían a verme, entonces yo le pedía a mi amante que no me tomara la mano. Él salía del cuarto enojado, enojado como se enojan los niños, digamos.
Luego lo encontraba solo y, al intentar hablar con él, recibía gritos de reproche, insultos. Le explicaba que no era que no lo quisiese, sino que me incomodaba demasiado el ser tanto mayor que él. "Eres... -le decía titubeante- eres un niño, solamente".
Él se colgaba de mi cuello y yo lo abrazaba. Quería darle un beso, pero en ese momento algo en la escena se tornaba "demasiado". Había una tensión sexual que él no lograba soportar, me sentía como si estuviese a punto de violarlo y eso me hacía alejarme, horrorizada, caminando hacia atrás y sintiendo su rechazo, su miedo. Sus ojos de miel destilaban lágrimas dulces, infantiles, y de su boca la frase: "sólo soy un niño... ".

2 comentarios:
Una verdadera tortura ese sueño...
Por cierto mi blog se llama: Armadura de mariposa.
Zune.
Saludos!